Cuando uno de los herederos  no quiere aceptar la herencia y/o no quiere otorgar la partición de la misma.

Cuando uno de los herederos  no quiere aceptar la herencia y/o no quiere otorgar la partición de la misma.

Ignacio Ruffín Villaoslada, Abogado, 21 de septiembre de 2020

 

Es habitual que entre los herederos del fallecido,  alguno mantenga una actitud pasiva o reacia a la aceptación de la herencia. En estas situaciones, el Código Civil tiene una solución directa y efectiva, mediante la intervención del notario que requerirá al heredero para que se pronuncie, en el plazo de 30 días y, asimismo, le advertirá que si no la acepta puramente o a beneficio de inventario o no la repudia expresamente se entenderá que la acepta pura y simplemente.

Comprenderá el lector que es del máximo interés conocer si alguno de los llamados a heredar se convertirán en herederos o renunciarán tácita o expresamente a esa condición, que podrá beneficiar a los restantes herederos.

Sin embargo, dado este primer paso , es necesario que los herederos lleven a cabo un acto posterior a fin de que cada uno pueda concretar la parte de los bienes y derechos (y las deudas, en su caso), que le corresponden, sea en pleno dominio, sea en copropiedad con otros o como nudo propietario. Esto es, la partición de la herencia.

Si existe testamento, será este instrumento el que sirva para discernir sobre el reparto de los bienes, sea mediante las disposiciones específicas del testador, que deberán respetarse o mediante la intervención del albacea y/ o contador-partidor, en caso de que se haya designado en el testamento (contador partidor testamentario).

Ahora bien, sin testamento, habrá  que acudir previamente a la tramitación del acta de declaración de herederos ab intestato. Aquí, el notario es el único competente para su tramitación (el del último domicilio o residencia habitual del causante, el del lugar donde hubiera fallecido, el del lugar donde estuviera la mayor parte de su patrimonio o cualquier otro Notario ejerciente en distritos colindantes a los anteriores; y en defecto de todos ellos, el del domicilio de la persona que requiere al Notario para iniciar el trámite), seguidamente la aceptación de la herencia y la posterior partición.

Hasta la entrada en vigor de la Ley de la Jurisdicción Voluntaria, era necesario acudir al Juez para que, a través del procedimiento de división de patrimonios, se efectuara la partición hereditaria, con sus correspondientes trámites. Con la actual Ley de la Jurisdicción Voluntaria, se allana el camino, pues podrá elegirse la vía judicial ante el Secretario del Juzgado (Letrado de la Administración de Justicia) o ante Notario, pues ambos son competentes para este trámite habiéndose investido a los notarios con la facultad de decidir sobre el reparto efectuado por el contador-partidor que haya sido nombrado a estos efectos por el fedatario público (a través del Colegio notarial) o por el Letrado de la Administración de Justicia. Este contador partidor que no fue designado por el testador, sino por el Notario o el Letrado de la Administración de Justicia, se conoce como “contador partidor dativo”. Será necesario que los herederos que representan al menos el 50% del haber hereditario lo soliciten. Con este procedimiento se han resuelto por situaciones familiares de tensión porque uno de los herederos no está de acuerdo en la partición, sin necesidad de acudir a un costoso y lento procedimiento judicial.

En la práctica los Notarios comprueban que basta con notificar al heredero que se niega en principio a la partición, para que se avenga a razones.

Dicho esto, para evitar costes y dilaciones, es prudente recomendar a los herederos que lleguen a soluciones acordadas por todos.